Una mano negra en el fútbol
Una mano negra en el fútbol
Por Miltón Jiménez
redaccion@revista7dias.com

La operación se concretó a velocidad crucero. Las especulaciones no tuvieron lugar y mucho menos se jugó con la ilusión de los hinchas. Como un relámpago, Ariel Ortega aterrizó en Mendoza para calzarse la camiseta de Independiente Rivadavia de Mendoza y la revolución no tardó en estallar. Los abonos para los partidos de la “Lepra” mendocina comenzaron a cotizar en bolsa y la atención de la patria futbolera se posó en la tierra del sol y del buen vino. Sin embargo, los sueños de Primera del equipo dirigido por Roberto Trotta tienen que superar el peor de los obstáculos: los manejos turbios de la corporación del fútbol. Mientras todos los amantes de este juego estaban ocupados en celebrar la llegada del “Burrito”, una mano negra manipulada desde altas esferas de la AFA empañó los festejos.

Con Julio Grondona acompañando a la delegación nacional en su travesía por China, el cargo de mandamás quedó en poder de José Luis Meiszner, su secretario general. Fue precisamente este directivo quien, gracias a la estrecha relación que mantiene con el presidente del Colegio de Árbitros, Jorge Romo, influyó en la designación del juez Daniel Raffa para el cotejo que Independiente Rivadavia disputó por la primera fecha del torneo de Primera B Nacional contra Tiro Federal. En ese partido el árbitro perjudicó notablemente al conjunto de Mendoza al no expulsar al arquero “tirolense” por tomar la pelota con sus manos fuera del límite del área grande. No conforme con el grosero error, el hombre de negro convalidó un gol del equipo local ignorando la evidente posición adelantada del jugador que definió en la red. La paupérrima actuación del juez tuvo su broche de oro con la expulsión en el entretiempo de Roberto Trotta, técnico de la “Lepra”.

Pero lo que más llama la atención es que Raffa ya tenía antecedentes que hacen dudar de su parcialidad. El 29 de marzo también protagonizó un escándalo cuando dirigió el encuentro entre Independiente Rivadavia y Quilmes. Sabido es que el corazón de Meiszner está teñido con los colores del equipo cervecero y, por esa razón, a nadie sorprendió la manera en que Raffa inclinó la cancha a favor del conjunto del sur del conurbano. En aquella fatídica fecha el juez expulsó injustamente a dos jugadores de la “Lepra” y le otorgó un penal a Quilmes que sólo él observó en todo el estadio y alrededores. Un castigo que no se entiende para un club que con esfuerzo y trabajo intenta al mismo tiempo jerarquizar al fútbol de ascenso y recuperar al último exponente del potrero genuino.